Hablar de salud mental sigue siendo un desafío en muchas etapas de la vida, pero cuando se trata de personas mayores, el silencio suele ser aún más profundo. En Chile, miles de adultos y adultas mayores enfrentan día a día sentimientos de soledad, tristeza, ansiedad o desánimo sin contar con espacios adecuados de apoyo emocional. Frente a esta realidad, visibilizar la salud mental en la vejez no es solo necesario, es urgente.
Envejecer no significa dejar de sentir
Existe una creencia errónea de que, con el paso de los años, las emociones pierden importancia o intensidad. Nada más lejos de la realidad. Las personas mayores siguen experimentando alegrías, miedos, duelos, frustraciones y esperanzas. La diferencia es que muchas veces no cuentan con redes de apoyo suficientes para expresar lo que sienten.
La jubilación, la pérdida de seres queridos, los cambios físicos, la disminución de autonomía o el aislamiento social pueden impactar profundamente el bienestar emocional. Sin acompañamiento, estas experiencias pueden derivar en depresión, ansiedad o un sentimiento persistente de invisibilidad.
El estigma: una barrera silenciosa
Uno de los principales obstáculos para abordar la salud mental en la vejez es el estigma. Frases como “a esta edad ya no vale la pena”, “siempre ha sido así” o “son cosas de la edad” minimizan el sufrimiento emocional y normalizan el abandono afectivo.
Este estigma no solo proviene del entorno, sino muchas veces de las propias personas mayores, que crecieron en contextos donde pedir ayuda emocional era visto como debilidad. Romper con esa mirada es una tarea colectiva.
ONG Humanistas: acompañar desde la empatía y el respeto
Desde una visión profundamente humanista, ONG Humanistas trabaja para derribar estas barreras y promover el acceso a apoyo psicológico digno, gratuito y respetuoso para personas mayores. Su enfoque reconoce que cada historia importa y que nunca es tarde para cuidar la salud emocional.
A través de espacios seguros, confidenciales y profesionales, la organización busca que las personas mayores puedan sentirse escuchadas, validadas y acompañadas, fortaleciendo su autoestima y su sentido de pertenencia.
La importancia de una comunidad que acompaña
La salud mental no se construye en soledad. Se fortalece cuando existen vínculos, escucha activa y comunidades comprometidas con el bienestar de todos sus integrantes. Iniciativas como las de ONG Humanistas no solo benefician a quienes reciben apoyo directo, sino que también generan conciencia social sobre el valor de una vejez digna y activa.
Acompañar a una persona mayor es también aprender de su historia, reconocer su aporte y devolverle el lugar que merece en la sociedad.
Cuidar hoy para construir el mañana
El modo en que tratamos a nuestras personas mayores refleja el tipo de sociedad que estamos construyendo. Apostar por su salud mental es apostar por una sociedad más justa, empática y humana.
ONG Humanistas nos recuerda que pedir ayuda es un acto de valentía, y que acompañar a quienes han recorrido tanto camino es una responsabilidad que nos enriquece como comunidad.

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